Capitulo II: El éxito

El Éxito no se logra solo con cualidades especiales.

Es sobre todo un trabajo de constancia, de método y de organización.

(J.P. Sergenta)

             El día anterior a la huelga general había tomado una decisión: mantener cerrada la empresa el día veintinueve de marzo de dos mil doce. Mi objetivo no coincidía con el de los sindicatos convocantes que pretendían doblegar la voluntad del Gobierno del Estado Español a pesar de que aquel contara con el respaldo de la mayoría absoluta del Congreso de los Diputados. Suficiente respaldo como para sacar adelante todas las reformas que se propusiera. Nunca antes, había secundado una huelga general , siempre había permanecido en mi puesto de trabajo junto al resto de los trabajadores que libremente decidían acudir a sus puestos. Así que cuando aquella mañana de marzo me desperté escuchando la voz del “locutor de ustedes” el director del programa de radio Herrera en la Onda, sentía que a partir de ese día algo tendría que cambiar. En realidad no me encontraba de humor, puesto que todas las mañanas cuando me levanto me siento mas duro que una roca, y esa mañana no tenía esa sensación. Mi mente procesaba unos sentimientos de impotencia que se traducían en rabia contenida porque al fin y al cabo no estaba dispuesto a resignarme a la desesperación.

No puedo secundar una huelga general, me decía, no entra dentro de mi esquema mental, cuando en el país existen millones de personas sin trabajo; sin embargo, quiero protestar porque el actual Gobierno da signos graves de desorientación, de haber perdido el norte y haberse entregado como alumno aplicado al dictado de la Presidenta del Gobierno alemán, la señora Merkel.

Tenía la impresión que los piquetes informativos se convertirían, una vez mas, en una herramienta de coacción eficaz para cerrar empresas, talleres, almacenes, comercios y establecimientos de hostelería e impedir que muchos trabajadores, profesionales y empresarios pudieran hacer efectivo su derecho al trabajo. No acabo de comprender como en las huelgas generales los mas violentos se imponen a los mas pacíficos, y que su comportamiento no sea puesto gravemente en cuestión. No obstante, no era el miedo a los piquetes lo que me había llevado a tomar la decisión de mantener la empresa cerrada durante esa jornada, tampoco el malestar que crecía dentro de mi era provocado por aquellos que impedían el derecho al trabajo a quienes lo desearan. El motivo era el hastío que sentía por el comportamiento de un Gobierno oportunista y desconcertado; por la forma de actuar de una oposición perdida en sus propias veleidades internas, por unos nacionalistas independentistas que no hacen mas que añadir leña a un fuego que cada día resquebraja un poco mas la confianza de los ciudadanos en un Estado que parece en descomposición; por ello, al igual que millones de españoles tenía claro que los políticos se habían convertido en uno de los tres problemas mas graves con los quienes no deseaba afrontar un futuro lleno de interrogantes

Durante la mañana, de la jornada de huelga, me encontraba ensimismado con mis reflexiones, de vez en cuando reclamaba mi atención la voz de Carlos Herrera, ¡me alegro!, le oía decir, cuando me cantaba las siete de la mañana. Esa mañana de marzo recuerdo que el director describía por enésima vez las amenazas que se cernían sobre nuestro país, y en este caso tocaba la “huelga general” del veintinueve de marzo; me recordaba, como si lo hubiera olvidado, que estábamos ante la “octagüa huelga general”; y comentaba que los sindicatos habían convocado una anterior contra el Gobierno de Zapatero por haber efectuado “una reforma laboral, a instancias de la Unión Europea”, pero los mismos representantes sindicales, que con una mano pedían la huelga, con la otra le pedían perdón. Por aquella fecha, escuchaba en los medios de comunicación que Rodríguez Zapatero, quien había sido Presidente del Gobierno “por accidente” estaba buscando su retiro dorado en uno de los barrios mas prestigiosos de Madrid, mientras que los sindicatos convocaban una huelga sabiendo que lo mas que iban a conseguir, de tener éxito, es que el país perdiera 4.000 millones de euros. –No se quien da estas cifras pero son contundentes-.

Si de verdad piensan los dirigentes sindicales que la voluntad de un Gobierno con mayoría absoluta en el parlamento puede ser doblegada, es que son auténticamente unos estultos. No tiene sentido hacer una huelga general simplemente por molestar. Probablemente haya otras causas ocultas, hacer una huelga en un país en el que el desempleo esta disparado, por encima de los cinco millones, y creciendo a causa de  una crisis económica y financiera, no tiene sentido en un país con una morosidad indomable que ahoga a las empresas, muchas de las cuales no tienen acceso al crédito y otras ya no soportan las perdidas acumuladas. Tantas cuestiones me venían a la cabeza que me producían cierta ansiedad.

A primeras horas de la mañana, del 29 de marzo de dos mil doce, escuchando el programa de Herrera en la Onda, me cuestionaba que el problema real de la huelga fuera la liberalización de las relaciones laborales”, al fin y al cabo eso nos acerca a Europa. Lo que de verdad les preocupa, reflexionaba para mi mismo,, es en la perdida de representatividad que sufrirán con las medidas adoptadas por el Gobierno de Rajoy; y pretenden evitarlo liderando la protesta de unos ciudadanos descontentos por los recortes económicos que les afectan. ¡Pero eso no es la solución!. ¡Ya está bien! hasta aquí hemos llegado, me agitaba como intentando sacudirme por lo desagradable que me resultaban esas noticias, ¡No aguanto mas!, me dije; es necesario abandonar la pasividad, hay que hacer algo, me repetía en silencio una y otra vez. No puede ser, seguro que otros ciudadanos estarán sintiéndose de la misma manera; quizás sea impotencia lo que hace que la gente se retenga entre las sabanas, en la cama, en el sillón de su despacho, en el tajo o donde quiera que cada uno se encuentre en estos momentos. Estas noticias me producían sensaciones de repulsa, es como si “se me revolvieran las tripas”, seguro que igual que a muchos.

La Prima de Riesgo, que durante las jornadas previas a la jornada del veintinueve, se había convertido en el tema del día, le cedió parcialmente el protagonismo a la Huelga General, aun cuando lo fue recuperando, ¡Caray! con la prima de riesgo. No se quién la conocía hace un año y medio, los medios de comunicación nos la han hecho tan familiar para la mayoría de los españoles que de popular que se ha convertido  es mencionada venga o no a cuento. No eres nadie, si en tu conversación, no haces mención a la prima de riesgo. imagino que debe de existir una especie de consigna para mantener la presión y así tener acojonado y calladito al personal. Siempre hay alguien que te ayuda a recordarte que no estamos solos.  “Ella vive con nosotros” nadie la invitó pero se ha instalado y cada día está mas alta. ¡Joder!  sube como un cohete.

Cuando era niño, los mayores recurrían al “coco” o al “hombre del saco”, para meter miedo. Hoy a los niños ya no se les asusta con nada, están tan curados de espanto, solo creen en lo que les digan en la “play” o por la “whatsapp”; pero quienes lucimos alguna que otra cana, la realidad nos provoca ciertos sustos con estos nuevos “cocos”  que se han hecho tan reales como la prima de riesgo, los nacionalismos, el paro, los impuestos, la pobreza, la desesperanza y los “políticos” como Zapatero, Blanco, que ahora son un mal recuerdo, pero han llegado otros como Rajoy, Sáez de Santamaría, Montoro, Cospedal, Rubalcaba, Mas (Artur), Urkullu, Diego, Serna, convirtiéndose en los nuevos referentes que nos despiertan un pavor similar al que producía la sola mención del “hombre del saco” en mi infancia

Nuestro comportamiento no ha podido ser tan malo que merezca este castigo, me planteaba, tratando de buscar una causa.  Vamos a ver, trataba de explicarme, si todo cuanto hemos hecho ha sido trabajar, no comprendo como es posible que el “castigo” sea padecer crisis, al fin y al cabo los ciudadanos hemos hecho lo que de nosotros se esperaba. ¡No puede ser tan injusto castigo!. Por el contrario me planteo que estaremos pagando por “lo que hemos dejado hacer a otros”; fue en este momento, llegada a esta conclusión cuando decido ponerme a escribir. Esta vez no me voy a cruzar de brazos, nunca lo he hecho y nunca lo haré; ahora dispongo de tiempo al tener menos trabajo dispongo de mas libertad para dedicarme a pensar y escribir. Pero qué puede hacer alguien que ve con impotencia como la cifra de desempleados crece hasta los seis millones, en Cantabria la cifra asciende a cincuenta y cinco mil parados, no sé qué puede hacer quien ve como la morosidad bate records, ves que los EREs y cierres de empresas se han convertido en el pan nuestro de todos los días, no sé que puedo hacer yo,  era lo que me preguntaba, no tenia respuestas y me volvía a preguntar ¿qué he hecho yo, o mi vecino, o el otro , que hemos hecho?.

Desde mi perspectiva y vivencia personal, las cosas (económicas, políticas, sociales) nunca han estado tan difíciles como en la actualidad, así que considero que los ciudadanos deberíamos tomar conciencia de que ha llegado la ocasión en que nos toca pelear para provocar cambios que nos ayuden a construir una sociedad mejor. Creo que ya no es cuestión de salir de la crisis económica, sino también de superar la crisis derivada de una falta de Ética cívica en la que los españoles nos hemos embarcado. El comportamiento político, económico y social guiado por unos “determinados valores” nos han llevado a la peor crisis de las crisis que una sociedad pueda sufrir. Ante ello, y para salir con éxito debemos exigirnos que se produzcan cambios profundos, cambios a partir de los que construyamos cimientos tan solidos para que en el futuro nunca mas un Gobierno, unas entidades financieras, unos reguladores, puedan llegar a estar gobernadas y dirigidas por sujetos tan negligentes como para hacer que una sociedad llegue a perder la confianza en el futuro de un país. En mi fuero interno, abrigo el convencimiento de que la situación la tenemos que cambiar los ciudadanos, las cosas no cambiaran por la mera acción de un Gobierno, del que no espero mucho mas que una serie de medidas de carácter cosmético-fiscal.

Existen crisis que se importan, pero la que padecemos en España, ha sido generada por la “codicia” y expandida como “pandemia”  por la “afinidad” existente entre la clase política, la financiera y determinados satélites empresariales y sociales que operaban en el entorno de los anteriores. Directivos de las Cajas de Ahorros, determinadas empresas constructoras, promotoras e inmobiliarias que con la especulación materializan los designios de los mas codiciosos e implementaron el crecimiento artificial de una burbuja, siendo todos conscientes de los efectos que acarrearía en el momento que estallara.

Si el Gobierno Aznar dio alas a un determinado modelo de desarrollo económico, basado en la especulación, el Gobierno “ZP” de la nación en un primer mandato perpetuó ese modelo y el partido “PSOE” ya sea por acción o por omisión le presto el apoyo necesario. Con el propósito de ganar las elecciones que le permitieran acceder a una segunda legislatura “por motivos electoralista” negaron mil veces lo que para los demás era toda una evidencia. ¡España ya no funciona!. El año 2008 fue el punto final de toda esperanza y de tantas ilusiones de españoles que creyeron en lo que se les contaba desde las esferas del poder. ¿Cuántas familias han resultado arruinadas por tan negligentes comportamientos?, ¿Cuántas empresas cerraron sus puertas a pesar de haber mantenido la diligencia en la gestión, pero asfixiadas financieramente?. ¿Cuántas familias han sido estafadas al confiar en inversiones que resultaron ser gravosas para ellas? Y entre tanto desconcierto cuantos políticos, banqueros, en esta época han sido condenados o se encuentran en el banquillo esperando a ser juzgados por delitos cometidos en base a la posición que ocupaban?. Nuestro país para recuperar la decencia y el camino del futuro debe poner a cada uno en su sitio, siendo el de muchos de esos individuos, la cárcel.

Dejándome llevar por estos pensamientos me viene a la cabeza un programa de televisión en el que debatían el Ministro de Economía del Gobierno Zapatero  Sr. Solbes y el candidato número dos por Madrid del Partido Popular Sr. Pizarro. El resultado de este programa en mi opinión marco un punto de inflexión en la etapa de este país, una mayoría de los medios de comunicación dieron ganador al mentiroso; cuando la realidad, a mi entender había sido otra bien distinta, ya que lo que se debatía era la verdad sobre la situación económica “la de la crisis” o la falsedad de que este país aun no podía ser considerado en crisis; “la realidad versus la mentira”.

v “Pizarro habla de crisis económica profunda y Solbes le tacha de demagogo y catastrofista”: 20 minutos

v “Solbes gana a Pizarro con comodidad”: Público

v “Solbes y Pizarro difieren en si España está en crisis”: La Vanguardia

v “Solbes vence al fichaje estrella de Rajoy”: El País

Este debate debía haber marcado un futuro bien distinto, pero entre las medias verdades de los cobardes, las mentiras de los adictos y la desidia de una mayoría de ciudadanos mas ocupados en disfrutar de una falsificada realidad; el caso es que, una mayoría de ciudadanos, dieron una nueva oportunidad a padecer otro Gobierno Zapatero que acabaría por dilapidar “el tiempo” que entonces le quedaba a nuestro país, para evitar lo que se nos venia encima.

Escribo estas líneas cuando llevamos casi cuatro años sorteando la “crisis económica” que esta resultando dramática para millones de españoles y para miles de extranjeros que se han quedado sin trabajo y se encuentran atrapados por las ataduras de unas hipotecas que les impiden abandonar el país y les condena a un incierto futuro. Junto a estas situaciones, la percepción de la crisis se agudizada aún más, si cabe, por los múltiples casos de corrupción que se están dando a conocer (Gürtel, Urdangarin, Bárcenas, … ).

Si tuviera que explicar la causa de esta crisis, desde mi particular y limitada visión de la realidad, diría que se encuentra en que los ciudadanos hemos permitido que la “estulticia” desplace a la razón y al sentido común de los puestos de decisión; hemos permitido que los osados y atrevidos (por ignorantes) marginen a los competentes y capacitados de los puestos de control presupuestario y financiero; hemos dado pábulo a la demagogia convertida en arma arrojadiza con la que se ha narcotizado la confianza de millones de personas. Y, si además, a todo lo anterior se le une el desarme ético asumido por la sociedad; no era mas que cuestión de tiempo el afloramiento de una codicia desbocada para que penetrara por todos los rincones de la sociedad. Estas ideas me rondaban por la cabeza, desde hacía tiempo, y el día de la huelga volvieron a ocupar mi pensamiento, durante toda la jornada fui reflejándolas en el papel.

Mi comportamiento ha estado guiado razonablemente por ciertos valores, quizás sea por ello por lo que me siento orgulloso, entre otras cosas, de disponer crédito que goza mi nombre, o el de mi empresa ante los bancos, los proveedores, los clientes. Personalmente creo que es el mayor éxito que he logrado en mi vida personal y profesional. Sin ninguna duda, lo afirmo con convicción, tener crédito es mas importante que tener dinero. Pues esto es lo que hace sentirme plenamente orgulloso, cumplir con mi palabra, es lo que llevo haciendo toda mi vida, desde aquel día que me presenté en una notaria junto con ocho personas para que firmaran y avalaran mi primera operación financiera por importe de un millón de pesetas. Así es lógico, que muchas veces, a lo largo de estos últimos años me haya preguntado ¿Como pudo ganar tanto crédito el Gobierno Zapatero ante la sociedad española?; me cuesta creer que una parte del país regalara su confianza a un Gobierno que falseaba la realidad.  Me  resulta chocante, puesto que a mi los hechos me estaban indicando otra realidad distinta a la que desde ese Gobierno se estaba ocultando.

A partir de mediados del año 2008 comencé a reducir la plantilla de mis empresas para adaptarla a los cambios que entonces estaban ocurriendo; las ventas por los servicios que prestaba a mis clientes se reducían; aquellos, a su vez me explicaban que sus ventas estaban descendiendo. Si se estaba produciendo una caída general de las ventas, es normal que los empresarios tomemos decisiones aun cuando no nos gusten, estos hechos ocurrían en cadena y se estaban reflejando en la Seguridad Social, en las oficinas de empleo, en los bancos, en las tiendas, en… No alcanzo a comprender que el Gobierno no se enterara, salvo que nos estuviera engañando, pero me resulta mas difícil comprender el comportamiento de tantos ciudadanos que también se negaron a ver lo que era una evidencia.

El año en que escribo estas líneas está resultando muy duro, cuando vas a pedir dinero, quienes te lo prestan lo primero que te miran es tu “prima de riesgo”, es decir, tus garantías reflejadas en cifras con las que tienes que demostrar que en el futuro serás capaz de devolverlo, claro también depende de la credibilidad que tengas como gestor. Cuando el que va a por el dinero es un Estado también tienen que presentar datos que cuadren y que vean personas sensatas en quienes se encuentran al frente de las “Administraciones” de un país; si la prima de riesgo ha llegado a tener un diferencial tan grande respecto del bono alemán, nuevamente nos han intentado engañar acusando a los especuladores que querían acabar con España. Una vez mas desde el Gobierno español se niegan a reconocer que en el extranjero lo que se pone en cuestión es la falta de confianza de sus propuestas para sacar al país de la actual situación.

Desde el extranjero, las cosas se ven con mas perspectiva, los inversores se mueven sobre la base de sacar una rentabilidad a su dinero, cosa totalmente lógica y honrada, cuando a cualquier inversor se le propone una inversión lo primero que pide es información y datos para medir riesgo y rentabilidad. Cuanto mayor sea el riesgo de un negocio el inversor espera obtener una mayor rentabilidad y viceversa. El Estado español sale al mercado internacional en busca de fondos que financien su enorme deuda pero si los inversores solo están dispuestos a prestar a un interés elevado, se debe a que la información con la que están trabajando no les ofrece suficientes garantías, existen riesgos, que los inversores sólo están dispuestos a asumir si obtienen una mayor rentabilidad que en otros negocios. Esta afirmación es una perogrullada  para cualquiera que desee colocar su capital, por eso no entiendo que se acuse a los inversores de cosas que son obvias.

La crisis también tiene su lado curioso, los españoles, hemos aprendido que “la prima de riesgo” es la diferencia entre el interés que se paga por la deuda de un país y el que se paga por la de otro como Alemania; y este país no esta amenazado por tantas incertidumbres como las que existen en el nuestro. Traducido a la realidad es que yo como empresario gozo de un crédito frente a las entidades financieras, del que carece el Gobierno de mi país para atraer inversores capaces de financiar la deuda del Estado español a precios razonables. En consecuencia, yo “empresario” tengo que pagar un diferencial por la sencilla razón de que mi empresa se encuentra asentada en un país que, entre unos y otros, las agencias de calificación  de la deuda emitida, la están calificando a un nivel próximo al del bono basura.

En el pasado, los caprichos y excesos de los monarcas españoles, causaron ruina y hurtaron el progreso social del pueblo; cierto es que cuando no fueron los monarcas fue una aristocracia quien esquilmaba el futuro del pueblo, desde el momento en que las riquezas se generan en otro ámbito distinto al de la tierra, la burguesía obtiene y se apoltrona en el poder para defender sus intereses y someter a la clase trabajadora a otra forma de explotación, la democracia nos traería la libertad, la igualdad y la consagración de muchos derechos; al amparo de estos  llegaron los “estultos mas osados” quienes han sabido aprovechar su oportunidad para acceder a una parcela de poder para la que daba igual que estuvieran o no preparados, les ha resultado sencillo con su osadía han descubierto un estilo de “gestión” que solo sabe generar gasto para las arcas públicas sin reparar en la necesidad que tiene el país de agregar valor desde todas las instancias al Producto Interior Bruto, pero que precisa de financiación que obtienen vía tributos con el consiguiente sometimiento a los ciudadanos a otra forma de explotación que es la presión fiscal que han de soportar, dedicando mas de 130 días del año a trabajar para pagar los impuestos.

Una vez mas al poder ha accedido gentes que se han acostumbrado a “vivir del cuento”, la crisis nos ha puesto de manifiesto la necesidad de liberarse de tan pesada carga, por innecesaria, brindándonos una ocasión para reflexionar sobre las medidas a tomar con el fin de que en el futuro no se repitan situaciones como las actuales. En este país muchos grupos, colectivos y personas se han acostumbrado a vivir del “cuento” por medio de los Presupuestos Generales del Estado, sostenidos por los impuestos que los ciudadanos pagamos. Quienes han sabido hacerse con un gran hueco son los representantes sindicales, anclados en postulados de otros siglos, enarbolando banderas trasnochadas de supuestos enfrentamientos de clase entre una “mano de obra” -que únicamente existe en fotografías- y los representantes del capital; como si los intereses de ambas partes en las relaciones laborales tuvieran que seguir manteniendo posiciones enfrentadas en una sociedad desarrollada. Cuando los trabajadores se niegan a dar una parte mínima de su salario (por cuotas de afiliación) cuál puede ser la causa. Será que no se fían de ellos. La consecuencia, que los ingresos no provienen de las cuotas de los trabajadores, así que tienen que recurrir a la subvención -la que pagamos todos los españoles, y conceden discrecionalmente los políticos- para perpetuar su modus vivendi. Y curiosa paradoja, la Administración les hace llegar ingentes cantidades de fondos que van a parar a bolsillos de unos sindicalistas que el único día que trabajan es el de la huelga general, cuyo trabajo consiste en impedir que sus compañeros -los que no viven de la subvención- puedan trabajar.

Algunos de los dirigentes de esos sindicatos fueron especialmente “mimados” por el Gobierno de Rodríguez Zapatero y tratados como “primas donnas” a cambio de desviar la mirada hacia otra parte, con el fin de no molestar y atacar las veleidades del poder político; al final, manteniendo una actitud similar, quienes mas perjudicados resultan son los trabajadores a quienes decían representar, Durante siete años mantuvieron un permanente flirteo con un Gobierno para terminar soportando mas de cinco millones de trabajadores inscritos en las oficinas de empleo. ¿Harán alguna vez autocritica?.

No menos preocupante resulta que otro estulto llegara presidir la principal Organización empresarial del país, es difícil comprender como puede acceder a tan alta representación un sujeto acostumbrado a medrar a la sombra del poder y falto de escrúpulos, no se puede provocar mas daño a la actividad empresarial que la que Díaz Ferrán causo al frente de la CEOE. A veces el deterioro de la calidad de las personas que se encuentran en las mas altas esferas de poder contribuye a que personas de ese nivel converjan en todos los ámbitos de representación.

En otro de los sectores donde consiguieron acceder los estultos fue el financiero donde determinados banqueros de la gran banca y de las Caja de Ahorros, resultaron ser los grandes beneficiarios de una política expansiva de los Gobiernos de Rodríguez Zapatero, gentes sin escrúpulos y carentes de todo valor cívico que cegados por una extrema codicia, siendo conscientes de la situación, con su silencio y respaldo mas o menos tácito coadyuvaron a hinchar una burbuja cuyos efectos estamos pagando todos en la actual situación. Aun cuando las entidades españolas no estuvieron expuestas a las emisiones financieras en subyacentes como las hipotecas subprime , eran otros los “riesgos”, determinados por unas practicas incalificables, las que estaban cargándose los beneficios de las cuentas de resultados de muchas de entidades, que habían permitido  la participación en su gestión a una clase política provinciana muy apegada a oropeles, al lujo y a tirar de tarjetas visa en sus frecuentes visitas a los “restaurantes tres estrellas Michelin”.

Dicen que es injusto generalizar, pero no es menos cierto que en este país el poder económico representado por las “entidades financieras”, y las grandes empresas “eléctricas”, de “telefonía” de “televisión”, de los “medios de comunicación” han sabido ejercer una poderosa influencia sobre el poder político a favor de la privatización de unos beneficios sectoriales, y de la socialización de unas perdidas entre una ciudadanía, que ha sentido como, en los últimos años, el precio de la electricidad, el gas, el teléfono crecían de forma como no lo hacían sus ingresos. A estas compañías se les ha permitido realizar cambios en la facturación de determinados servicios de suministros para mitigar los incrementos que se venían encima. Por otra parte, lejos de favorecer la competencia, han primado otros intereses instando incluso la concentración de empresas en sectores regulados donde la subida de precios muy por encima de la inflación era la recompensa que encontraban las compañías, aun cuando ello supusiera una merma para el poder adquisitivo para los ciudadanos. Una forma mas de vivir del cuento. “El precio del recibo de la luz casi se ha duplicado en diez años, con un crecimiento medio anual del diez por ciento, todo un asalto al bolsillo del ciudadano de se veía obligado a pagar cuatrocientos cuarenta euros más al año” . Cierto es que los hechos que causan el incremento del recibo de la luz, son mas complejos pero los efectos derivados de los errores los acabamos pagando los ciudadanos

Facua denuncia que La denominada Tarifa de último Recurso (TUR) se aprueba cada tres meses en función de lo que dictan las subastas que celebran las eléctricas, en la que el precio del kw/h “esta prácticamente decidido antes de que esta tenga lugar”, y “que pese a que esta subasta “trampa” viene siendo cuestionada por las comisiones nacionales de la Energía y la Competencia, el Ejecutivo de Mariano Rajoy “se resiste a modificar una regulación tarifaria diseñada en la Época de Aznar “a la medida” de los intereses del sector y que Zapatero no quiso cambiar” .

De acuerdo con la información contenida en una infografía del periódico digital de información financiera Cinco Días, en 2007 el precio medio del recibo de electricidad en Europa para un consumidor domestico ascendía a 10,62 céntimos de euros por Kw/h sin impuestos, en España se pagaba 11,52; mientras que en el año 2011 la media de Europa ascendía a 12,15 y en España había pasado a 15,97. ¿Quien lo puede explicar?. De todas formas me da igual que me lo justifiquen, yo quiero vivir en un país donde el recibo de la luz no se incremente por encima del de mis vecinos, porque me empobrece.

Mientras unos traducían sus influencias, en las altas esferas del poder político, en mayores y mas fuertes incrementos de los ingresos, otros encontraron barra libre para actuar desde las  Cajas de Ahorro, donde sabían que únicamente rendirían cuentas a los “amigos”; no nos olvidemos que existían 6.065 cargos en las 45 cajas españolas

Mientras todo estos atropellos ocurrían, una buena parte de la ciudadanía se ha sentido favorecida por la situación económica o por las ayudas que de forma clientelar obtenían de las Administraciones Públicas así que su preocupación estaba ocupada en atender otras necesidades.

La realidad presente nos ha obligado a todos a ajustar los comportamientos. En uno de los informativos de TVE durante el otoño de 2012, informaban que mas de 40.000 españoles se habían visto obligados a abandonar España durante el periodo Enero-Junio. Según el http://www.confidencial.com en el mismo periodo habrían abandonado España 105.531 extranjeros. Son cifras importantes, que en cualquier caso no ocultan los dramas personales de esa gente que ha perdido la confianza en este país. ¿Cómo es posible cargarse el futuro de tantos millones de personas y aquí nadie resulte responsable?.

En un país cuando una crisis económico financiera, ya anunciada, pone en el desempleo a mas de dos millones y medio de trabajadores, en menos de cuatro años, y que lo único que ocurra sea un cambio de gobierno es difícil de digerir. El daño causado no solo tiene naturaleza política. Se ha producido una reestructuración financiera que tenemos que pagar todos los españoles y es tal el tamaño que nunca antes se había producido algo similar. Y resulta que quienes se encontraban al frente disfrutaron de unos beneficios que no se justificaban con la situación real de esas entidades y a día de hoy no se les ha exigido responsabilidades.

En muchos países de Europa estén padeciendo los efectos de la crisis pero no de forma tan intensa como aquí, la causa es clara, pagamos un “diferencial” debido a que las reglas del juego fueron transgredidas de una forma  tan “negligente” como no ha ocurrido en el resto de países de Europa y los controles que debían haberlo evitado no han funcionado.

No puede ser que en un país “casi quebrado” nadie resulte declarado responsable ya sea por acción negligente, por un comportamiento doloso o bien por omisión de la debida diligencia en su responsabilidades; en consecuencia no puede ser que las reglas que han permitido “llevárselo a paladas” apenas sean retocadas. Si aquí nadie es responsable de los daños causados a la sociedad española, significa que las cosas no están bien reguladas. En consecuencia son muchas las cosas que tienen que cambiar y los cambios que se tienen que producir si realmente queremos que en el futuro no se repitan hechos y situaciones como las que ahora estamos viviendo.

Setecientos políticos encausados por corrupción: 264 del PSOE; 200 del PP, 43 de Coalición Canaria; 30 de CiU; 24 del Partido Andalucista, 20 de IU; 17 del Grupo Independentista Liberal (GIL), 7 de Unión Mallorquina; 5 de Esquerra Republicana de Catalunya; 3 del Bloque Nacionalista Galego, 3 del PNV; uno de ANV, otro de EuskoAlkartasuna y 67 de otros partidos de implantación local.

Como empresario, aventuro mi patrimonio en un proyecto empresarial en el que decenas de familias tienen depositada su confianza y su futuro; pero por encima de todo, soy una PERSONA TRABAJADORA acostumbrado a superar una tras otra las dificultades TRABAJANDO MAS y MEJOR. Ni soy, ni me presento como ejemplo de nada, ni para nadie, y ahora siento asco y vergüenza con lo que le pasa a mi país y no puedo mas, tengo que explotar y la mejor forma de hacerlo es redactando estas líneas que ni siquiera me sirven de desahogo, pero en ellas quiero dejar plasmado una serie de ideas y propuestas para que, al menos, mis descendientes nunca olviden que cuando nos salimos del camino de la honradez, y nos dejamos llevar del oportunismo para acceder con rapidez y facilidad a disfrutar de los beneficios de la vida, entonces dejamos de valorar el trabajo de los demás y se comienza a perder el respeto de quienes han de trabajar duro durante toda una vida, para conseguir lo mismo. Hasta la fecha nada de lo que he logrado ha sido gratuito, han sido muchos esfuerzos, muchos sacrificios los que, tanto mi familia como yo, hemos realizado, por eso me siento en este momento especialmente agraviado, porque creo haber hecho lo que de mi se podía esperar, y porque creo que ni mis conciudadanos ni yo, merecemos estar pasando por esta situación, es por lo que deseo expresar mi indignación, exteriorizar mi sentimiento de impotencia y compartir la rabia que me provoca mediante estas ideas, pensamientos y propuestas.

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