Capitulo V: Manera de vivir

Para el que no tiene nada, la política es una tentación comprensible,

porque es una manera de vivir con bastante calidad.

(Miguel Delibes)

En el programa de Herrera en la Onda, del día de la huelga del 29 de marzo de 2012, el doctor Carlos Rodríguez Braun, informaba sobre la prima de riesgo situándola en 350 puntos; lo que incrementaba la rentabilidad de los bonos” decía el profesor; caray, presentado así que bien suena para el inversor en bonos. La información despertó mi interés, pero no parte por quienes se estaban beneficiando del incremento de la rentabilidad del bono; sino por la parte de quienes somos los perjudicados de ese incremento; y de la causa por la que el precio de los bonos se dispara al alza, ya que en buena medida se debe a unos comportamientos socio-políticos un tanto irracionales. La situación de crisis a mi me ha tocado como empresario; y me preocupa que mi empresa pierda rentabilidad ante la fuerte caída de la actividad derivada por culpa de la crisis económica. Creo haber gestionado mi empresa con la máxima sensatez y realismo, faltaría mas me digo, he tratado de priorizar invirtiendo en aquello que únicamente aportara valor al cliente. Siempre he encontrado en las entidades financieras el crédito con el que hacer frente a toda la financiación que he precisado. Sin embargo, ahora, en estos días cuando obtengo financiación,  es mas cara, para mí y para todos los empresarios, ahora nos exigen mayores garantías, y el diferencial bancario es mayor debido a la repercusión que tiene el hecho de tener establecida la empresa en España. Por esto me planteo que alguien ha tenido que hacer muy mal las cosas para que lo que me presta el banco sea mas caro?

Me considero una persona hecha en las “aulas de la calle”. Por tanto, a medida que mis responsabilidades como empresario fueron creciendo fui descubriendo nuevas necesidades que requerían mayor comprensión de otras realidades que hasta entonces no habían tenido importancia alguna para mi. Así es que comencé a leer la prensa de forma periódica, a leer revistas técnicas que antes nunca me habían interesado. Con el tiempo, comencé a tomar conciencia del funcionamiento de los mercados, de la economía, y nuevamente algo en mi vida comenzó a tener significado, de repente, cosas que siempre habían estado ahí, pero nada me habían dicho hasta esos momentos, el mundo adquirió una nueva dimensión en mi realidad. Fue entonces cuando me aficione a escuchar algunas tertulias radiofónicas de la desaparecida antena tres, después de Ser y de la cope, y de onda cero en el presente. Creo que me ayudaron a comprender la situación que en cada momento hemos vivido; mas que las opiniones me gusta obtener la información que no me llegaba de otra forma por los distintos medios de comunicación.

Así es como fui forjando mi propio criterio sobre la realidad; recuerdo que después de escuchar los debates de las tertulias, -de carácter político- ,cuando estaba con los amigos discutía y repetía literalmente el argumento del tertuliano que en ese momento  mejor reflejaba o sintonizaba con mi forma de ver y sentir la realidad. Poco a poco fui aprendiendo a diferenciar entre opinión e información; escuchando la radio en el camión o en el coche mientras viajaba descalificaba soezmente la intervención del tertuliano que no defendía mis propias ideas y me enardecía cuando ese recibía la replica de mi favorito. En algunas ocasiones detenido ante un semáforo en rojo, he recibido la mirada sorprendida de algún conductor como respuesta a mis gestos de descalificación realizados a un supuesto interlocutor. Pasado el tiempo, llegué a sentir cierta decepción  con esas tertulias donde la actitud de los tertulianos la encontraba escasamente critica hacia aquellos que con su comportamiento estaban provocado tanto daño a la sociedad desde todas las vertientes políticas, sociales, financieras, económicas.

Mi visión de lo que se está viviendo en España, es mas grave de lo que se esta reconociendo públicamente, precisamente por la gravedad de la situación los ciudadanos tenemos que tomar conciencia, si cabe incluso rebelarnos responsablemente, saliendo a la calle a reclamarlas medidas necesarias para reparar tanto caos, y habría que comenzar por poner nombres y apellidos en cada uno de los ámbitos, determinando las verdaderas responsabilidades y daños causados.

Entiendo que las medidas a corto plazo que el actual Presidente del Gobierno del Señor. Rajoy, ha llevado a cabo, durante el año 2012, son medidas que nos vienen impuestas por la señora Merkel, el Consejo de la Unión Europea, el Banco Central Europeo y que cuentan con la imposición de países como Austria, Holanda, y Finlandia. No nos engañemos, el efecto de esas medidas tienden al empobrecimiento de una parte de la población como nunca se recuerda que haya ocurrido antes, se trata de obtener efectos similares a lo que antes producía la devaluación de la moneda; pero que ahora no se puede hacer; estas medidas en el fondo solo sirven para ganar un año mas empobreciendo a las clases medias. Personalmente, me interesan mucho mas las medidas a largo, porque son las que servirían para sentar los cimientos con los que afrontar con solidez el futuro, sin embargo, no veo que se estén trabajando adecuadamente en ellas. Comenzando por depurar y exigir las responsabilidades a quienes corresponda por sus comportamientos negligentes cuando no culposos por parte de políticos, financieros, determinados banqueros, funcionarios o empresarios, etc. Y mientras esas responsabilidades no se depuren creo que este país no comenzara a andar por el camino recto que conduce a su futuro.

En mi opinión, los ciudadanos han de ser implacables con la regeneración de la vida política; no puede comenzar de otra forma que no sea por exigir responsabilidades a todo aquel que se excedió en su comportamiento con las cosas que son de la comunidad. La ciudadanía española ha de ser intransigente con los comportamientos negligentes de quienes teniendo responsabilidades en el ámbito público, han abusado de la confianza depositada en ellos, tenemos que tomar conciencia de que la relajación de determinados comportamientos privados, de alguna forma, ha favorecido el que se extendieran los mismos; si no queremos ser representados por gente que en sus comportamientos públicos no saben guardar la diligencia debida, debemos comenzar por establecer controles que no fallen en su ejercicio para que prevalezca la rectitud en los comportamientos de los que se espera una ética individual y colectiva.

Cuando una persona, de la calle, comete un error la trascendencia se limita a la esfera de sus propias relaciones, sin embargo, cuando se trata de personas con responsabilidades públicas el alcance trasciende a un ámbito mucho mayor, y mientras en el primer caso uno mismo será quien responda de su error, en el caso de los responsables políticos la reparación acaba correspondiendo a la propia sociedad, por ese motivo la sociedad debe exigir la obligación de la reparación y a eliminar la posibilidad de la comisión de nuevos errores, cesando inmediatamente al responsable. Los ciudadanos debemos exigir la implantación de la dimisión ante los errores de forma irrevocable, la dimisión por la mera declaración de imputado en un proceso penal, la dimisión por cualquier comportamiento que falte a la ética en la vida pública. Los(as) representantes políticos(as), como la mujer del Cesar, no solo han de ser “honrados” sino además han de parecerlo.

Los ciudadanos, tendemos a la simplificación a la hora de identificar a los responsables de la actual situación económico-financiera, hablas con tus familiares, amigos, conocidos y todos señalamos a “los políticos” como responsables máximos de cuanto padecemos. Ahora bien, sabemos que no son los únicos; uno en especial (ZP) ha sido responsable por haber negado, a la sociedad,  la existencia de la crisis, retrasando la adopción de las medidas que corrigieran lo que se nos venia encima. En mi opinión, esa actitud negligente no fue la única causa del actual desastre que padece el país; tengo la certeza de que la Presidencia de Zapatero se recordará como una lamentable etapa en la historia de España, especialmente, por ser el responsable de poner en cuestión muchos de los valores tradicionales con un claro propósito político para “manipular” a la sociedad, facilitando el desarrollo de una ética de conveniencia. Como decía Groucho Marx “Estos son mis principios, sino le gustan, tengo otros”.

Esto que es grave, fue tomado por muchos a la ligera; como si prescindir de los valores o de los principios fuera algo sin mayor importancia. Este relativismo de ZP, comenzó al pedir que “las cosas se hicieran como fueran”, y con su trayectoria quedó claro que “el fin justifica los medios”…, esa degradación “deliberada” de principios y valores ocurría mientras la sociedad española se beneficiaba de una gran  expansión económica. En consecuencia, no era extraño que se despertaran los comportamientos mas ególatras, cuando no desprovistos de toda ética junto a la aparición de practicas alejadas de toda sensatez, todo ello fue permeando en ciertas capas de la sociedad.

Los ciudadanos hemos sido testigos silenciosos de muchas de esas practicas “no delictivas, pero éticamente reprobables” sobradamente conocidas por la mayoría de una ciudadanía, que se veía obligada a callar o mirar hacia otra parte ante la “dificultad” de denunciarlas ante la justicia; también es cierto, que el “precio personal” que supondría la denuncia disuadía al denunciante.

Pero si la ambición y la codicia de una parte de los políticos se desbordó, debido a la existencia de un campo sin puertas con acceso libre para cientos de sinvergüenzas, esos se encontraban por todas partes, incluso en las entidades de financiación local, convergieron con otros representantes empresariales y sociales, agentes todos necesarios para la “toma” de los órganos de gobierno de esas entidades , en las que tomado el control, fue sencillo colocar al frente de las mismas a personas reclutadas  por la afinidad de unas siglas, y la contrapartida no podía ser otra que favorecer la financiación de determinados proyectos o personas que a pesar de resultar inviables económica y socialmente -a largo plazo- en el corto plazo favorecían el clientelismo entre la parroquia electoral.

Los  hechos ocurridos durante este periodo, algo nos han demostrado, donde faltan los controles o donde el regulador decide mirar hacia otro lado, campan a sus anchas “la ambición y la codicia” de aquellos “dirigentes-representantes” que conscientes de esas limitaciones encuentran el momento o los medios para sacar el máximo provecho personal. No ha sido un “secreto”, eran conocidos los excesos, pero mientras cada ciudadano sacara partido de su hipoteca-préstamo, aquí todos callamos durante años.

De la noche a la mañana, esas gentes, se convirtieron en distinguidos y reconocidos directivos o consejeros “bien pagados”, que tomaban decisiones tan caprichosas que las llevaron a provocar una “sonrojante” quiebra de confianza del sistema financiero español. No han sido una, ni dos, ni tres las entidades que han requerido ayuda, ha sido prácticamente todo un sistema. Solo cuando los fracasos provocados por tanto desahogado fueron conocidos por las autoridades europeas, ha sido cuando han reaccionado el Banco de España y el Gobierno, cargándose las pilas para exigir entre otras cosas la publicación de las retribuciones individuales que recibían en concepto de la remuneración fija y variable, las cláusulas de blindaje, las pensiones que se habían otorgado, y los créditos o retribución en acciones que recibían. La causa de la ocultación y falta de trasparencia de aquellas entidades se comprende con solo ver alguno de los siguientes ejemplos:

Bankia: Rodrigo Rato: 2,3 millones. Blindaje (B) y Jubilación (J): 3,3 millones.

Bankia: Francisco Verd Ex vicepresidente de Banca March: 1,57 millones. B y J: 3,9 millones.

Novacaixagalicia: José María Castellano. Ex vicepresidente  de Inditex: 899.290 euros. B: 842.000 euros.

Novacaixagalicia: César González Bueno. Ex director de banca de ING Europa: 891.000 euros. B: 842.000 euros.

CatalunyaCaixa: . Ex director general Caixa Manresa: 1,5 millones. B J: 5,6  millones de euros.

Banca Cívica: Enrique Goñi. Copresidente: 902.000 euros. B: 1,8 millones.

Banca Cívica: Antonio Pulido. Copresidente: 903.000 euros. B: 1,8 millones.

Banco Mare Nostrum:  Carlos Egea..  Presidente:  456.000 euros. B J: 2, 6 millones.

Unnim: Jordi Mestre. Director general: 963.000 euros. B: 360.000 millones.

Bankia-: Ildefonso Sánchez. Director financiero: 1,58 millones. B J: 4,7 millones.

Bancaja-Bankia:  José Luis Olivas. 1,62 millones. J: 33.000 euros.

Caja España-Duero: el sueldo de toda la dirección: 3,2 millones.

Estos sujetos, pasaban con cargo a las entidades facturas de estancias en hoteles de cinco estrellas, restaurantes de estrellas Michelin,  billetes de avión en “business class”, de compra de obras de arte, viajes de incentivos, regalos de relojes de oro y atenciones a los demás miembros de los consejos de administración … los excesos se convirtieron durante años en el pan de “ellos” de cada día. Organizaban los consejos de administración en los lugares mas exóticos que uno se pueda imaginar. Muchos de los gestores de esas entidades financieras, que durante años nos resultaron tan próximas para la mayoría de las personas modestas, lejos de ser castigados, han recibido generosas indemnizaciones, por su contribución a generar la estafa financiera mas grande que nunca ha habido en este país.

En una página web de Comisiones Obreras se hace mención a la existencia de un estudio en el que se dice que entre los años 2004 a 2010 el beneficio de las nueve mayores cajas cayó un 7%, mientras que la retribución de la alta dirección subió un 38% . Si esa gente centraba su atención en sus propios emolumentos a nadie debe extrañar que esas mismas entidades financieras, para hacer frente a las fuertes necesidades de tesorería  desplegaran comportamientos tan escandalosos -sino delictivos- como el caso de las participaciones preferentes, al poner en el mercado un producto tan complejo como para ser colocado entre clientes que no responden al perfil para ese tipo de productos.

Creo que Rodríguez Zapatero es responsable de haber inoculado en la sociedad un relativismo anestesiante cuyo efecto sobre la ciudadana favoreció -el clientelismo- una larga dependencia del poder político, ahora la crisis, ha revelado que es inviable su sostenimiento. Las Administraciones Públicas carecen de fondos por la falta de ingresos y exceso de gastos; en consecuencia los recortes se han hecho inevitables y la supresión de las “curatelas” de las que tantos ciudadanos dependían está causando un daño atroz en las capas más débiles de la sociedad que se encuentra desprotegida porque la actividad económica impide la generación de alternativas.

Hacer dependiente a buena parte de la sociedad de las Administraciones, lleva a incrementar los gastos, que sin la correspondiente partida de ingresos sostenible, es una forma cuestionable. Se ha gobernado de forma poco realista, se han falseado los presupuestos de las administraciones, al no recoger la totalidad de los gastos, el importe real de las facturas correspondientes a unas obras ejecutadas, o servicios prestados, ¡centenares de obras!, con falta de la debida  financiación por no encontrarse presupuestadas; sin embargo, la ciudadanía, lejos de repudiar estos comportamientos, los han premiado con sus votos. “Es como si yo hubiera amañado las cuentas de mi empresa para tener contenta a mi esposa”. Y posteriormente, cuando ella enterada que la he engañado me premiara dándome unas palmaditas en la espalda y consintiendo el engaño.

En los últimos años, la manipulación de la realidad  por parte de “muchos” políticos municipales, regionales, nacionales y las malas practicas han trascendido de la gestión de las obligaciones presupuestarias. Son prácticamente todas las Administraciones las que no pagan en plazo. Se han convertido en los principales morosos de este país. Las administraciones con la dilación de los pagos muy por encima de los 180 días respecto de la fecha factura han convertido la morosidad en una practica habitual en este país. Y, lamentablemente, en España, la morosidad hoy no es una práctica reprobable. Si el Ayuntamiento no me paga, ¿porque voy a pagar yo a mi proveedor?, esgrimen muchos empresarios a modo de justificación como para dar tranquilidad a su conciencia.

La falta de tesorería de muchos municipios, era conocida, así que cuando un empresario recibía la llamada del regidor, algunos cuestionaban defraudar al alcalde o al  concejal de turno. Así, ante la acumulación de servicios municipales y la falta de ingresos, muchas obras o servicios para los que se carecía de partida presupuestaria fueron realizadas y sus facturas guardadas en los cajones para su reconocimiento en futuros presupuestos que habilitaran la liquidación y el correspondiente pago; esta practica ha sido una pauta de actuación aceptada con carácter general, alcanzado tal volumen que acabó llevando a la ruina a muchas de aquellas empresas que habían confiado en la palabra del político de turno.

Equivocadamente muchos “empresarios” cayeron en esa “trampa” pensando ilusamente que así sacarían “adelante” sus negocios, pero lo que en realidad hacían era trasladar en cadena hacia “atrás” un problema, la falta de financiación, que repercutían en los proveedores y/o acreedores, cuando no afectaba a los trabajadores y al final lo que se estaba haciendo era consolidar unas malas practicas adquiridas por su subordinación al capricho de unos políticos amorales.

No hay peor ciego que el que se niega a ver la realidad, y yo no quiero cerrar los ojos ante ella; la que me dice que el resultado de todas esas practicas y comportamientos son las que en buena parte nos han llevado a padecer cuanto estamos pasando los españoles. Reconozco que como una inmensa mayoría de ciudadanos vivía bien y como muchos era consciente de que la “burbuja del ladrillo” se podía pinchar, pero no era tan consciente de lo que en realidad estaba pasando en el país, como ahora.

Cuando las cosas van bien, se tapan muchas cosas, pero cuando se tuercen es cuando accedemos a un mayor conocimiento de aquellas. Y comprendo que esa falta de conocimiento de la realidad, por parte de los españoles, es lo que ha provocado la intervención de los políticos de la Unión Europa quienes nos han despertado de tan agradable ensoñación obligándonos a hacer frente a nuestra verdadera realidad.

Quizás haya sido la soberbia puesta de manifiesto en ciertas declaraciones del Presidente Rodríguez Zapatero mas que los propios datos disponibles por las autoridades Europeas las que alertaran sobre la falta de realismo con la que vivíamos los españoles. Todos recordamos su viaje a Nueva York, cuando en la Cámara de Comercio de EEUU en España dice: ‘El sistema financiero español es quizás el más sólido’ (24/09/2008). El dos de agosto de dos mil siete se produjo el crack financiero de las hipotecas “subprime”, finalmente es obligado Rodríguez Zapatero, por sus colegas europeos, a reconocer la realidad del problema financiero de España, en julio de dos mil ocho transcurrió demasiado tiempo. Ese retraso ha causado una fuerte perdida de credibilidad de nuestro sistema, de nuestro país, de nuestra clase política y contribuyó al agravamiento del problema. La retirada de la confianza de los políticos europeos, a su vez despertó el recelo en el mundo financiero, y en especial el de las agencias de calificación de la deuda de los Estados -Moodys; Standard & Poors y Ficht- las que una vez mas demostraron no estar para anticipar la crisis, sino para machacar a aquellos que ya han sido declarados en bancarrota y en consecuencia actúan cuando las cosas ya son irremediables.

Cuando nuestro país ha comenzado a tomar conciencia de la realidad, de que no se puede seguir gastando lo que no se tiene, ha sido cuando los representantes de Alemania, Austria, Holanda y Finlandia “nuestros socios” han sembrado dudas sobre la capacidad de nuestro país para hacer frente al futuro; y lo han hecho “como diciendo ahora os vais a enterar”.

Debido a que hemos sido excesivamente permisivos con esas formas de actuar tan nocivas, los ciudadanos, los pensionistas, los funcionarios, trabajadores, la mayoría de los empresarios, “todos” estamos pagando un alto precio  para amoldarnos a nuestra “realidad” la que supone la aplicación de los “recortes”. Comprendo que cuando la administración genera una ingente cantidad de gastos para atender las necesidades de una parte de la sociedad y de repente precisa reducirlos tratando de ocasionar el menor daño, aplica reducciones con carácter general que afectan a todos. Probablemente sea lo que hay que hacer, pero antes de comenzar por la ciudadanía, el Gobierno debería haber comenzado por recortar a quienes tienen que dar ejemplo de verdad: los ministros desde el Presidente, los diputados, senadores, Presidentes de la Comunidades Autónomas, Consejeros, Alcaldes, Concejales, asesores, cargos de confianza, correveidiles…

La naturaleza y el tamaño de la crisis, debía haber sensibilizado mucho mas a estos llevándoles a renunciar unilateralmente a muchas de las prebendas de las que gozan, transporte público en vez del coche oficial, eliminación de las dietas, de… Haber dado instrucciones para que todos los representantes políticos viajen en clase turista, para haber reducido los sueldos de los políticos en sintonía con la aplicada a los funcionarios, continuando la eliminación de cantidad de asesores, personal de confianza, y demás privilegios todavía existentes, haber dictado la austeridad total en las celebraciones y eventos; una reducción ejemplar de los gastos de la Casa Real, disolución de empresas y fundaciones públicas, etc.

Por ahí debían haber comenzado y después haber continuado por la vía de los ingresos incrementando los incentivos para la generación de inversiones y empleo, en vez de dar la oportunidad de regularizar y blanquear el dinero evadido. La apuesta del Gobierno Central, así como de todas las Administraciones ha sido la de meter la mano en el bolsillo de los ciudadanos subiendo impuestos, justamente al contrario de lo que necesitaba el país, pero obedeciendo la imposición de la señora Merkel y la Instituciones de Bruselas.

Creo que nunca antes una sociedad llegó a perder tanto en bienestar como en valores cívicos a pesar de vivir en democracia; seria un error pensar que la crisis se solucionaría parcheando una serie de normas legales.

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