Capitulo XIV: Ejes para el desarrollo de Cantabria

Para lo bueno y para lo malo, así veo lo que hay en mi región; sin embargo, no me resigno a que siga siendo así, creo que hay opciones para el cambio, creo que podemos cambiarlo, y creo que en Cantabria hay muchísimos ciudadanos que, a pesar de todo, estamos dispuestos a poner empeño en que las cosas cambien; aunque, muchos al no creer en los políticos que tenemos han claudicado en buscar un proyecto de futuro, manteniendo unas pautas de comportamiento que lejos de generar progreso contribuyen a perpetuar a nuestra región en la posición de “segundones”.

Somos los ciudadanos quienes podemos hacer que las cosas cambien y tenemos que ser nosotros mismos quienes asumamos esa responsabilidad, comenzando por tener confianza en el futuro. No es una declaración voluntarista, sino que para ganar confianza necesitamos algo en lo que creer y que nos una, es decir necesitamos un PROYECTO COMUN con el que todos nos sintamos comprometidos. Ese proyecto otros lo han construido y se ahora se benefician de ser sociedades desarrollas y proyectadas hacia modelos de desarrollo modernos. Los cántabros tenemos que tomar conciencia de que vivimos en una región que de alguna manera ofrece condiciones extraordinarias que pudiera haber tenido la Tierra Prometida. Al menos así es como yo la percibo, pero observo que nos falta confianza e ilusión, herramientas necesarias para emprender por ese camino. Los políticos no han sabido guiarnos, unos porque carecían de proyecto y otros carecían de fe o determinación en su cometido. Hay que cambiar, y depende que creamos en nosotros mismos, que seamos  capaces de iniciar un camino de responsabilidad individual, llegando a tener claro hacia donde queremos ir  y elijamos el camino. A partir de esa toma de conciencia los políticos solo podrán liderar los tiempos, nosotros después valoraremos si son cumplidos o no.

Hasta ahora los políticos nos han dicho lo que tenemos que hacer, sin consultarnos, Únicamente se han guiado de las encuestas, los ciudadanos no hemos podido hablar con nuestros representantes en las distintas instituciones, cara a cara, nunca han tenido tiempo para escucharnos. Por otra parte, al frente del Gobierno de Cantabria o en los escaños del Parlamento no están, ni han estado, los mejores para dirigir y posicionar la región. Esta no es la realidad. Los ciudadanos hemos de tomar conciencia de que la iniciativa ha de ser tomada por la ciudadanía, no desde unos partidos interesados en perpetuarse. La ciudadanía es la que ha de ser capaz de cambiar las cosas, no necesitaremos de esos políticos engolados que solo se prestan a bajar a la calle para “robarnos” los votos, violentando nuestra voluntad prometiendo una cosa y luego haciendo otra.

Tenemos que transformar esa forma de relación establecida por los políticos, en el futuro, han de ir detrás de la ciudadanía, para lo que debemos tener claro lo que queremos; hemos de lograr que los políticos se vean obligados a hablar con los ciudadanos. En esa nueva relación debemos conseguir que los plazos cambien, a los políticos les convienen los plazos cortos, porque de esa forma mangonean según su conveniencia, mangonean a su antojo; pasando de un programa a otro de los Presupuestos de las Administraciones; las partidas económicas sin consultar si se corresponden con las necesidades ciudadanas. A los ciudadanos nos convienen los plazos largos por el interés en la continuidad de los proyectos y de los programas, no la de las personas; en Cantabria, se perpetúan en las instituciones con una presencia totalmente innecesaria, solo hay que recordar los diputados al Congreso y los senadores por Cantabria para comprobar como algunos envejecen con el “culo pegado al escaño”.

Comencemos tomando conciencia de que las cosas no se consiguen a corto plazo, y menos cuando de lo que se trata es de poner a Cantabria en el camino del progreso sostenible, nuestros objetivos se encuentran en el largo plazo de quince a veinte años; en un proyecto a largo plazo los políticos han de ser meros gestores del tiempo, y tendrán que rendirnos cuentas respecto a los progresos reales que nos aproximen hacia ese objetivo común que no debe ser otro que el de situarnos a la par de las regiones ricas del mundo desarrollado.

Para mí, los ejes a seguir consistirían en:

ü  Construir un sistema educativo de excelencia,

ü  Contar con un sistema sanitario liderado por la eficiencia, la competencia y la investigación,

ü  Hacer del medio ambiente un sector diferenciado a partir de una política innovadora y que marque la impronta a seguir.

ü  Consolidar una industria del ocio sobre las pautas que se encuentran en el desarrollo de una sociedad saludable a partir del deporte escolar y amateur, la creación cultural, artística y gastronómica, el patrimonio histórico, y el turismo de calidad (no al turismo de masas).

Estos son los cuatro ejes para un modelo de desarrollo, para una región con una pequeña población, con unas infraestructuras de comunicación como nunca antes habíamos tenido, con un tejido empresarial pequeño pero con posibilidades, que dispone de suelo industrial suficiente para hacer frente a la próxima expansión económica; lo que falta es dar sentido a lo que hacemos y reorientarlo para que nunca mas estemos supeditados a lo que otros hagan.

Necesitamos despertar la CONFIANZA en nuestra CAPACIDAD y el ORGULLO de lo propio para aceptar que no todo lo extraño es mejor.

También necesitamos romper con ciertas pautas que hacen que los mejores estudiantes se vean obligados a salir de nuestra región debido a que aquí no encuentran posibilidades para crecer profesionalmente, para ello habrá que cambiar el modelo que hasta ahora no ha servido mas que para ser unos segundones.

Creo que nuestro desarrollo lo hemos formulado en base a modelos que no nos permiten destacar, o cuando menos no resultan validos para nuestra región. Por ello, entiendo que debemos comenzar desde el principio, y el principio de todo es la educación, la formación a dos niveles. La escuela (primaria y secundaria o formación profesional) y la universidad. Debemos realizar cierta autocritica, y plantearnos si de verdad nuestro sistema educativo responde a la satisfacción de las necesidades que tiene nuestra región como para marcar diferencias. Si de verdad está contribuyendo a dotar a esta región con personas capaces de dar ese plus de mas que necesita para ir un poco mas rápido que los otras.

No nos sirve con ir a la misma velocidad que otros, es que tenemos que recuperar posiciones y tiempo perdido, no es cuestión de ir como los demás, ¡coño! ¡que estamos por detrás!. Entonces no podemos trabajar como los demás, tenemos que ser mejores que los otros, tenemos que ser mas ambiciosos que los demás. Este es el problema, nuestra sociedad carece de referentes, se le oculta la realidad: estamos por detrás y necesitamos esforzarnos para estar arriba y eso exige esfuerzos, sacrificios, referencias, despejar el camino, marcar objetivos plantear metodologías y criterios de evaluación para saber como esta siendo ese camino hasta recuperar las posiciones en ese objetivo de mejora.

Así que la escuela con la formación profesional orientadas a satisfacer las necesidades de ese modelo de crecimiento se han de convertir en auténticos referentes para preparar a las futuras generaciones  con disposición para superar los retos de una sociedad que se ha planteado recuperar todo lo que sus ascendientes no han sido capaces de mantener.

Comencemos por plantearnos algo fundamental, ¿dónde están los mejores?. ¿dónde deben estar?. Está clara la respuesta. Habrá que conseguir que el acceso a la formación esté restringido a los mejores, ¡si los mejores!, no es cuestión de las condiciones económicas sino del meritaje en el acceso a los puestos de trabajo de maestros, de profesores de secundaria, de profesores y catedráticos de la universidad debe convertirse en una exigencia.

Eso significa que accederán los mejores, por capacidad, por vocación, por esfuerzo, por proyección, requiriendo una formación especifica y cualificada para que los mejores currículos entren a formar parte del sistema educativo cántabro.  Ponemos punto final de facilitar el acceso a la gente cuyo fin es el de obtener un puesto de trabajo para toda la vida y si cuela sin dar golpe. En manos de esos maestros y profesores estará la labor de conseguir mejorar la preparación de las futuras generaciones de cántabros. Claro este cambio de mentalidad deberá ir acompañada con cambios en los recursos materiales con los que estarán dotadas las aulas, y serán los responsables de establecer las infraestructuras y metodologías propias para una sociedad del siglo XXI, eliminando todo residuo de una formación decimonónica.

En este modelo debe quedar claro que el sistema educativo esta para ayudar a que las personas puedan desarrollar sus habilidades y puedan llegar un día a ser personas competentes sin necesidad de que todos tengan que llegar a ser universitarios, cada uno decidirá libremente lo que quiere ser, y se les habrá ayudado a tomar su elección. Así mismo, se reconocerá el que no todos tienen que acceder al mismo conocimiento a la vez, sino que cada uno decide como obtener los créditos; los ciclos no deben ser cerrados, sino que el sistema ha de permitir que sea cada alumno quien decida el momento en que ha acceder a los conocimientos para avanzar en su formación.

En mi modelo, a los alumnos se les ayuda en su progreso, se les ayuda a poner en valor lo que son y valen como personas, no se los amenaza, se les motiva, ni se los margina condenándolos al fracaso escolar, se les ayuda a que descubran sus propias habilidades. Lo importante del sistema educativo es que a cada persona se le ayude a descubrir su misión en la sociedad, llegando a dotarle de las verdaderas competencias para comenzar el camino que le ha de llevar a ejercer su profesión. Para conseguir lo anterior se necesitan muy buenos docentes, ¡los mejores!.

A su vez en la universidad cántabra tiene que producirse cambios estructurales similares, si deseamos que los mejores se queden en nuestra región, les vamos a ofrecer las aulas para que trabajen en la preparación de los jóvenes universitarios y a ofrecerles la oportunidad de disponer del tiempo para la investigación de nuevas perspectivas científicas, pero con dedicación exclusiva. El acceso educativo y la formación requiere en los formadores la existencia de vocación, no una forma de obtener ingresos para mantener un “modus vivendi”.

Quiero poner en cuestión la actual oferta de la Universidad de Cantabria, si responde a la verdadera realidad socioeconómica hacia la que se orienta la región. En el futuro inmediato habrá una menor población universitaria, por ello se tiene que reflexionar si con la actual oferta no estaremos formando a los futuros emigrantes o si lo hace falta reorientar la formación de las personas para integrárselas profesionalmente en el tejido laboral y para formar a los futuros directivos de las empresas cántabras contribuyendo verdaderamente a generar nuevas oportunidades de riqueza y desarrollo para la región.

Desde mi perspectiva la actual oferta la considero sobredimensionada a la realidad y capacidad de nuestra región. En mi modesta opinión los ejes de desarrollo sobre los que puede emerger un crecimiento son la Medicina, las Ingeniería de Caminos, Industrial, Telecomunicaciones y Minas reorientada al Medio Ambiente; las Ciencias Físicas y Empresariales, junto a la formación de Profesorado y Enfermería y la necesidad de establecer limitación en el número de plazas. Para el resto del conocimiento tendría que plantearse seriamente si merecen la pena mantenerlos para atender las futuras necesidades del desarrollo socioeconómico regional. Creo en la concentración cuando hay que competir, ajustando en este caso todos los recursos en una serie de conocimientos que cuenta con capacidad para ser integrados en la realidad económica y contribuyan al crecimiento de la región.

La excelencia en la docencia debe convertirse en un objetivo con trascendencia en el día a día de las aulas, (jubilando anticipadamente a quienes ya cumplieron su aportación, cesando a quienes no aportan calidad con sus conocimientos ni con su comportamiento falto de ética y reclutando a nuevos jóvenes talentos que vean en la docencia una vía para su crecimiento como personas y profesionales). Finalizados los ciclos universitarios, establecería unos estudios para postgraduados con una serie de master en los que se cuente con colaboraciones de “profesores brillantes” de otras universidades que completen y otorguen valor a los títulos universitarios de Cantabria. Es decir, introduciría competitividad en la Universidad para que el universitario tuviera animo critico con la calidad de la formación recibida, y en el profesorado se despertara el animo de mejora continua.

Mi modelo estratégico para el desarrollo de Cantabria pasa por concentrarse para lograr la excelencia en la calidad universitaria, convirtiendo la Universidad en la fuerza tractora desde la que extender conocimiento a la realidad productiva del resto de la región. Competencia, Profesionalidad, responsabilidades innovación serían los valores a transmitir para transformar la forma de pensar. Liderando desde la Universidad como centro de desarrollo de un cerebro que aunque pequeño nos permitiera ir abriendo el camino con el que construir nuestro futuro.

Desde la nueva Universidad estaremos dando oportunidad para que los mejores se queden en la región, quizás en el tiempo nadie tendría porque marcharse de Cantabria para poder crecer profesionalmente. Que se queden los mejores en Cantabria o atraer a los mejores para que trabajen en Cantabria, supone un cambio radical en el pensamiento de los propios cántabros, no debe darnos miedo, no debemos tener pensamientos negativos al respecto, no debemos dejarnos llevar por los recelos, si los mejores en vez de marchar de Cantabria, conseguimos que se queden no podemos cortar las alas, tenemos que pensar en que se quedan para que ellos crezcan profesionalmente y con ellos hacernos crecer a toda la sociedad.

El propósito de integrar a los mejores en el tejido productivo es para que estos profundicen en las relaciones de los universitarios con la empresa, desde el punto de vista de las distintas áreas de gestión. El propósito es que estos contribuyan a incrementar el tamaño medio de la pyme cántabra, ya que el tamaño medio es bastante inferior a la media europea y especialmente a la de nuestros vecinos. La causa se encuentra en el insuficiente o nulo conocimiento por parte de los empresarios en las herramientas básicas sobre estrategia competitiva, la planificación, el establecimiento de objetivos, elaboración de presupuestos, control y toma de decisiones… Estas carencias son conocidas por la Universidad el Gobierno de Cantabria, las Cámaras de Comercio, Colegios Profesionales, y debería coordinar un Plan de corrección, comenzando por identificar las necesidades del empresariado, y complementar posteriormente la formación de los universitarios con programas específicos para la realización de  practicas por parte de los universitarios en las empresas que ayuden a implantar esas herramientas con aplicación en el día a día de la empresa. Aquí es donde yo veo que la Universidad si puede jugar un papel de liderazgo, ponerse las pilas y contribuir a que ese tamaño, derivado de las limitaciones de los pequeños y medianos empresarios, pueda convertirse en un foco de creación de riqueza y empleo; por otra parte, además la Universidad de Cantabria, estaría poniendo en valor las titulaciones que expide ante el tejido empresarial.

Una vez que nuestra sociedad se ponga a mejorar el sistema educativo y universitario, debemos de pensar en mejorar otro ámbito de actividad como es la Salud. Para los cántabros este debe ser un reto tan ambicioso como exigente, posicionar a la región como referente a nivel nacional e internacional, el potencial es enorme, el Hospital Marques Valdecilla es una marca con reconocimiento incluso internacional. No puede existir un Hospital sin un sistema de asistencia sanitaria eficiente, para ello, el objetivo nuevamente debe ser contar con los mejores, no digo que los que hay no sean buenos profesionales, sino que hay que conseguir que logren determinados objetivos de mejora en la línea de posicionamiento del sistema de salud como centro de referencia. La gestión que compete al Servicio Cántabro de Salud, debe dotar con mayores recursos la interrelación con la facultad de Medicina y la Universidad de Cantabria u otras Universidades del país.

A su vez la Escuela de Enfermería tiene que recuperar prestigio y convertirse en foco para la preparación de grandes profesionales y como no se entiende salud sin investigación habrá que consolidar las Áreas de trabajo abiertas en la actualidad y favoreciendo el desarrollo de otras nuevas, todo ello orientado a lograr que la biomedicina se convierta en uno de los campos donde Cantabria disponga de un posicionamiento para la generación de riqueza y empleo.

Para el tercer eje de desarrollo que propongo es el de la industria del ocio y el turismo. La propuesta está dirigida a satisfacer una demanda relacionada con el tiempo libre, en el futuro el tiempo de ocio continuara aumentando en los países desarrollados. La ocupación en actividades que satisfagan hobbies, aficiones relacionadas con la cultura, las manifestaciones artísticas, el deporte, las nuevas tecnologías, y el turismo. Desde nuestra región debemos conseguir proyectos para invertir en Cantabria, para eso es fundamental tener identificadas las potencialidades y trabajar en ponerlas en valor para buscar inversores o empresas referentes en esas actividades que permitan su desarrollo. El futuro del ocio en nuestra región pasa por abrir nuevas líneas de inversión en áreas relacionadas con las manifestaciones culturales alternativas aplicadas en las nuevas tecnologías, y captar nuevas clientelas desde un punto de vista turístico ya que las tradicionales no ayudan a crecer la demanda, todo esto exige profundizar en la creatividad, indagar nuevas áreas y descubrir nuevos espacios donde dar satisfacción a las necesidades reales de los demandantes de esos servicios del ocio, desarrollando líneas de colaboración con nuestros vecinos como son el País Vasco, el Principado de Asturias y Castilla León

Quizás una asignatura pendiente de los cántabros sea la de aprender a poner en valor los recursos que disponemos, creando y desarrollando nuevos productos que satisfagan las necesidades de esa clientela que mejor valore nuestra oferta, distinta y diferenciada en cuanto a innovación y calidad de servicio. Desde nuestra región el propósito no puede ser fomentar Sol y Playa, sino crear nuevas opciones para disfrutar de lo segundo, y desarrollar nuevas actividades, generando nuevos eventos o establecer nuevas dinámicas de agregación de valor mediante la cooperación empresarial, lo que requiere profundizar en el conocimiento de las nuevas necesidades para el diseño de nuevos productos. Trabajo desde el que la Universidad puede contribuir desde la investigación y la planificación estratégica.

Me gustaría proponer a los cántabros un reto, convertirnos en los primeros usuarios como agentes prospectivos de nuestra propia oferta turística, lo que propongo es que nos convirtamos en demandantes de nuevos productos que contribuyan a dar valor a lo que hoy dispone la región.  Ante este reto, la Hotelería y Hostelería de Cantabria, por medio de sus representantes de las distintas asociaciones deberían esforzarse en crear paquetes específicos para ser testados por los propios cántabros, paquetes atractivos! en cuanto a contenidos y precios. Y a la vez, a los cántabros les propondría posponer sus viajes al extranjero durante un año con el fin de conocer y validar la calidad de los servicios que presenta la oferta existente en nuestra región.

La idea seria crear unos paquetes cerrados de tres, cinco y siete días de duración que permitiera recorrer toda la región, pernoctando cada día en un establecimiento distinto, y ofertando pensión completa con una agenda de actividades distintas para cada una de las jornadas según el perfil del usuario.

Es importante formar una oferta donde lo que se ofrece sea algo mas que una estancia en una habitación y una mesa donde dar cuenta de una vianda servida de cualquier forma con el único propósito de “hacer el agosto”. Ha llegado el momento de diferenciar a nuestra región desde el punto de vista de atracción de turistas, no a la masificación, si a la creación de paquetes globales en base a trabajar conjuntamente distintos establecimientos y profesionales donde complementariamente agreguen valor a unos servicios ofertados conjuntamente para la satisfacción de determinadas necesidades.

Debemos apostar en Cantabria por poner en valor el patrimonio cultural, las tradiciones, los deportes y los espacios naturales con actividades cargadas de valor para las personas que buscan ocupar su tiempo de ocio. Y en ello nada mejor que apoyar a la gente joven para que integre esa oferta con actividades a realizar en cada localidad.

Con este propósito, debemos animar a los jóvenes a viajar para enriquecer sus conocimientos, fomentar su capacidad de aprendizaje fuera de la región y traer aquellas ideas que les permita ponerlas en acción en la nuestra.

Cantabria reúne unas condiciones como nunca antes había dispuesto, unas carreteras extraordinarias, un aeropuerto conectado con Europa, un puerto por donde pasan anualmente centenares de miles de personas, dispone de unos atractivos turísticos reconocidos por los turistas y sin embargo no acaba ni de crecer, ni diferenciarse, ni en incrementar el numero de días de estancia media en establecimientos de hotelería.

Somos los ciudadanos quienes tenemos que asumir que no solo es cuestión de que los políticos se carguen las pilas poniéndose a disposición de lo que los ciudadanos les impongamos como objetivos, sino que también debemos provocar cambios en nuestras pautas de comportamiento, tenemos que asumir la necesidad de abrir nuevos frentes y métodos de trabajo.

Soy totalmente partidario de la Gestión Privada, por ello, creo que la privatización de Cantur es una necesidad, con ello habría que privatizar la explotación de Alto Campo, adjudicando la explotación de la estación de Esquí para transfórmala en un centro de ocio con actividades durante todo el año. Hay que pensar, hay que hablar, hay que reunirse con muchos profesionales que ayuden a que Alto Campo sea mucho mas que una zona donde acudir en invierno cuando hay nieve y esperar el resto del año a la llegada de las nieves del siguiente.

Lo mismo ocurre con el Parque de la Naturaleza Cabárceno, es la gran joya turística con que cuenta nuestra región, nos guste o no por delante de otros reclamos turísticos, no es un zoo, debe ser una oferta mas ambiciosa que debe ser convertida en un referente mundial para la reproducción de las especies en vías de extinción, para el estudio de los animales en estado de semi-libertad; este espacio es un diamante en bruto que los cántabros debemos saber pulir y exhibir como un referente no solo turístico, sino de investigación  y experimentación, de formación. Desde una perspectiva política es una perita en dulce donde cada grupo político coloca a sus afines, no puede ser que algo que puede dar valor diferenciado a Cantabria se quede en un club de amigos. Desde una perspectiva funcionarial nunca se le sacara el verdadero rendimiento que tiene, por ese motivo se debe privatizar la gestión, se debe dinamizar las inversiones dirigidas a crear un centro de OCIO donde además se haga INVESTIGACION y se ofrezca FOMACIÓN. Cabárceno es un espacio salvaje en medio de una región desarrollada, esta oportunidad no pueda quedar tampoco sujeta a las ocurrencias de los políticos de turno. Es necesario la elaboración de un Plan Estratégico que lo posicione como un lugar de referencia en el contexto internacional con un claro objetivo de focalizar no solo las actividades turísticas, sino complementarlas con las formativas e investigadoras.

Para acabar me gustaría mencionar un motivo para la reflexión, la marca “Santander” es una referencia mundial que explota un banco. El posicionamiento de esa marca en los ambientes financieros y del deporte del motor ¿se está trabajando?. ¿Puede ser aprovechados? por la capital de Cantabria. ¿Existen productos específicos para atraer públicos que se encuentran interesados con todo lo que suene a Santander?.

La riqueza medioambiental es el eje sobre el que debía vertebrarse el desarrollo de nuestra región, construyendo un modelo que requiere de todos los esfuerzos para poner una pica en Flandes en este rubro.  Como primer paso es necesaria la profundización en el despertar la concienciación medioambiental de nuestra región. La ciudadanía ha de ser participe en este despertar hasta convertirse en un referente, como ha ocurrido con otras poblaciones como Vitoria, Ámsterdam … donde se avanza en la construcción de modelos de ciudades compactas y eficientes tecnológicamente. Las condiciones que ofrece nuestra región son excepcionales para desarrollar un estilo de vida saludable, por este motivo la concienciación de la población en ese estilo de vida saludable dentro de un entorno agraciado debe ser empleado para la emisión de mensajes, que ayuden a esa toma de conciencia especialmente desde las administraciones publicas. La construcción de un nuevo paradigma para el estilo de vida de los cántabros es factor determinante para el desarrollo de nuevas practicas que conllevaran a su vez la generación de nuevas demandas de infraestructuras  para su disfrute. La postergación del vehículo privado en las ciudades, limitando su uso en los cascos históricos, e incrementando la conciencia del uso del transporte publico o de la bicicleta, despertando nuevas pautas de comportamiento mediante el paseo a pie, en bicicleta, o a caballo por las sendas que se abren por el interior de Cantabria requeriría una especial actividad y empleo de los recursos públicos. La puesta en valor de espacios como las riberas de los ríos, las sendas de montaña, y de la costa.

La riqueza que Cantabria tiene en sus montes comunales es otra área donde aun existe mucho por explotar, han de ser puestos en valor, como lugares de esparcimiento, primero mediante la limpieza, las acciones de prevención de incendios y plagas de insectos, la reforestación, la construcción de pistas, la creación de centros de interpretación del paisaje, en fin mediante la puesta en valor de unos espacios únicos que los propios cántabros quizás nunca antes hemos sido capaces de valorar la riqueza que disponemos en el interior de la región,  tenemos que apoyar la existencia de fuentes de riqueza en las zonas del interior para ofrecer un futuro y una vida digna a la población existentes en esas zonas.

Y los ríos, ¿son o no una riqueza?. Se trata de unos ríos cortos con rápidos y de un caudal interesante pero que pasan desapercibidos sin otro provecho que el de algunos aficionados durante la Época de pesca. La ribera de los ríos debería ser puesta en valor, primero entre los vecinos para que lo respeten, y en segundo lugar para el disfrute tanto de los propios vecinos como del turismo, reconstruyendo espacios para la practica de actividades relacionadas con el ocio. Por otra parte, tenemos que conseguir que entre los cántabros se valore la riqueza existente en el subsuelo, dar a conocer las cavidades que nuestra tierra posee bajo nuestros pies, será un primer paso para construir oportunidades de explotación de una riqueza única, siendo la espeleología una actividad que en nuestra región puede traducirse en términos similares a lo que hoy es el surf en nuestra tierra. Las actividades del mar, son otro referente sobre el que hay que trabajar, disponemos de bahías, ensenadas, espacios que brindan unas extraordinarias condiciones para la practica de actividades deportivas hoy aún minoritarias.

En síntesis el modelo de desarrollo para Cantabria pasa por un incremento del nivel educativo de la sociedad en los próximos veinte años, especialización de la actividad económica en FORMACIÓN; SANIDAD; MEDIOAMBIENTE Y OCIO. Cambios en las pautas de comportamiento de los Cántabros centrado en un estilo de vida Ético, responsable, cívico y saludable. Ético en cuanto justificación racional de un sistema moral y su aplicación posteriormente a nivel individual y a nivel social. Responsable, entendido como la magnitud de las acciones y de cómo afrontarlas de la manera más positiva e integral, siempre en pro del mejoramiento laboral, social, cultural y natural. Cívico, orientado a cumplir con las obligaciones colectivas y personales hacia la comunidad. Saludable, crear entre todos las condiciones de vida favorables en términos de oportunidades, para el desarrollo individual y colectivo dentro de un entorno físico, social, ambiental y cultural.

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